El plastificador, consejos prácticos

En principio, los plastificadores no varían mucho en su forma de trabajar. La sección de plastificado consiste en un mecanismo de laminación y de presión, y rodillos de ajuste. El rodillo de plastificado se usa para calentar y dirigir el film que será aplicado al pliego de papel. Una de las caras del film está barnizada con adhesivo. El rodillo de presión, situado bajo el rodillo de laminación, asegura que el adhesivo y el film sean presionados correctamente contra el papel. La presión es controlada por el motor, que se ajusta desde el panel de control. La cinta de extensión sirve para corregir las desviaciones del papel una vez plastificado por el rodillo de plastificación.

La presión siempre es necesaria para aplicar el laminado al sustrato de impresión. Los films activados por calor necesitan menos presión que las plastificaciones en frío. De todas formas, el principio es el mismo: en los dos casos, la fuerza del adhesivo se activa por la presión. Los rodillos de arrastre se usan en la laminación caliente para asegurar la alta tensión del film y prevenir las ondulaciones del papel.

Los técnicos de GBC tienen la unánime opinión de que los errores operativos más frecuentes en las máquinas son debidos a un ajuste incorrecto entre la apertura de los rodillos. La apertura debería ajustarse de forma que ésta sea idéntica al grosor del papel y del film. Otros errores comunes son debidos a velocidades demasiado elevadas de trabajo, ajustes de tensión incorrectos y temperaturas de trabajo excesivas o insuficientes. Si la tensión es demasiado alta, el film se extiende demasiado, mientras que si la tensión es baja, el film desarrolla ondulaciones durante la alimentación al rodillo.

Hace falta experiencia para encontrar la temperatura correcta. Con materiales activados por calor, los buenos resultados dependen directamente de la velocidad de trabajo. Antes de que el film entre en contacto con el rodillo, éste debe ser calentado para activar la temperatura del adhesivo. Si la máquina plastificadora trabaja a una velocidad demasiado elevada, se corre el riesgo de que el adhesivo no se active y como resultado el film no se pegará. A la inversa, si la máquina se opera a una velocidad demasiado baja, el plastificado se puede recalentar, desarrollar ondulaciones y expandirse. La velocidad de laminado depende de la temperatura de los rodillos. El truco está en encontrar el equilibrio, que será diferente dependiendo de la máquina y del laminado.

¿Qué se puede hacer para prevenir los errores?

Existen algunos simples análisis de error que el usuario puede llevar a cabo antes de llamar al servicio técnico. Asumamos que la impresión plastificada presenta las siguientes características:

La laminación:

A. No se adhiere a la parte superior de la impresión.

B. No se adhiere a la parte posterior de la impresión.

C. Está arrugada cuando sale de la máquina.

En estos tres casos, se recomienda que el usuario introduzca otro pliego en la máquina, pero esta vez con la cara impresa hacia abajo.

En este caso, la segunda plastificación:

D. No se adhiere a la parte superior de la impresión.

E. No se adhiere a la parte posterior de la impresión.

F. Está arrugada cuando sale de la máquina.

Como último test, el usuario debería probar a plastificar un pliego en blanco.

La tercera plastificación:

G. No se adhiere a la parte superior de la impresión.

H. No se adhiere a la parte posterior de la impresión.

I. Está arrugada cuando sale de la máquina.

Ya está listo para llevar a cabo el análisis de errores que debería revelar si el problema reside en el film, la tinta o en el soporte de impresión.

El Film de plastificación: si aparece alguno de los casos A, E y G, esto indica que la parte superior del laminado es defectuosa. En los casos B, D y H, el defecto reside en la parte posterior.

La tinta: en los casos A y D, el resultado indica que la tinta no es la indicada para este tipo de plastificación.

El soporte de impresión: resultados defectuosos pueden ser atribuidos al revestimiento del soporte si aparecen los errores A, D y G. En los casos B, E y H, la parte posterior del soporte de impresión no es el indicado para la plastificación. Si el soporte de impresión se arruga, puede asumirse que el film o el papel elegido son completamente inadecuados para el proceso de plastificación.

Un último consejo: hay que asegurarse que los pliegos que serán plastificados están suficientemente secos. Lo ideal es esperar un día hasta que las tintas se hayan secado totalmente. En general, la presión que suele existir en los plazos de entrega requiere que el pedido sea procesado de forma más rápida. Paradójicamente, el mejor consejo es tomarse el tiempo necesario a la hora de plastificar: cuanto más lento se plastifique, menores errores existirán.

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